Análisis regional

Precios del combustible en EE. UU. por PADD y estado: lo que las flotas deben saber ya

28 de julio de 2026 · para operadores de flotas en Estados Unidos · 8 min de lectura

Los golpes en el precio del combustible rara vez caen igual dos veces, y la escalada de este año ha sido cualquier cosa menos uniforme en todo el país. Un responsable de flota con rutas que salen de Houston se enfrenta a una curva de costes muy distinta de la de otro que despacha camiones desde Los Ángeles o Newark. Si tu presupuesto todavía trata la «media nacional» como una cifra útil para planificar, los datos regionales que siguen deberían hacerte cambiar de idea.

Por qué las fronteras de los PADD importan más que las de los estados

Los Petroleum Administration for Defense Districts, o PADD, se trazaron hace décadas para seguir el suministro de combustible en tiempos de guerra, pero siguen determinando cómo circula de verdad el combustible por el país. El PADD 1 abarca la Costa Este, el PADD 2 el Medio Oeste, el PADD 3 la Costa del Golfo, el PADD 4 los estados de las Montañas Rocosas y el PADD 5 la Costa Oeste, incluidos California, Oregón, Washington, Alaska y Hawái. La capacidad de refino, las conexiones por oleoducto y la dependencia de las importaciones difieren enormemente entre estas zonas, y por eso un mismo movimiento del crudo puede producir precios de surtidor muy distintos según dónde repostan tus camiones.

Las refinerías de la Costa del Golfo están cerca de la oferta de crudo y de las terminales de exportación, lo que suele mantener los precios locales más competitivos. La Costa Oeste, en cambio, tiene pocas conexiones por oleoducto con el resto del país, especificaciones de combustible más estrictas y más dependencia de las importaciones por mar, así que suele cotizar con prima y reacciona con más brusquedad cuando se mueve el petróleo. Para los operadores de flotas, saber en qué PADD caen sus terminales y sus rutas es mejor punto de partida para prever costes que cualquier cifra nacional única.

El panorama nacional: gasóleo y gasolina desde enero

A escala nacional, el gasóleo promedió 3,52 USD por galón en enero antes de subir hasta un máximo de 5,59 USD, un salto del 59 %. Desde entonces ha bajado a 5,27 USD, todavía muy por encima de donde empezó el año. La gasolina siguió un arco parecido: de una media de 2,70 USD en enero a un máximo de 4,35 USD, un 61 % más, antes de asentarse en 4,11 USD en la última lectura.

Esas oscilaciones importan a cualquiera que lleve una flota con márgenes estrechos. Una subida del 59 % del gasóleo no es un error de redondeo en una partida de combustible: es la diferencia entre una ruta que sale a cuenta y otra que no. Y el retroceso desde los máximos, aunque bienvenido, deja el gasóleo y la gasolina muy por encima del nivel con el que se fijaron los presupuestos a principios de año. Quien cerró tarifas o hizo planes anuales con los precios de enero probablemente ya ha superado esas hipótesis.

Costa del Golfo (PADD 3): centro de refino, relativamente protegido

El PADD 3 se ha comportado como cabe esperar de una región con mucho refino: sigue siendo volátil, pero en general más barato que el conjunto del país. El gasóleo empezó allí el año en 3,23 USD, tocó un máximo de 5,20 USD (una subida del 61 %) y desde entonces ha bajado a 5,09 USD. La gasolina pasó de 2,41 USD en enero a un máximo de 3,98 USD, un 65 % más, antes de asentarse en 3,73 USD.

La cercanía a la capacidad de refino y a las infraestructuras de exportación da a la Costa del Golfo una ventaja estructural sobre otras regiones, y se ve con claridad en las últimas cifras. El gasóleo está allí unos 18 centavos por debajo del último precio nacional, y la gasolina casi 40 centavos más barata que la cifra nacional. Para las flotas con flexibilidad sobre dónde repostar, o con terminales concentradas en Texas, Luisiana o la región del Golfo en general, esa diferencia suma rápido en una flota grande a lo largo de un año entero.

Costa Oeste (PADD 5): estructuralmente cara

Si el PADD 3 es la ganga relativa, el PADD 5 está en el extremo contrario. El gasóleo de la Costa Oeste empezó enero en 4,18 USD, un dólar entero por encima de la media nacional de entonces, luego se disparó a 6,72 USD (un 61 % más) y después bajó a 6,07 USD. La gasolina subió de 3,39 USD a un máximo de 5,25 USD, un 55 % más, y ahora está en 4,73 USD.

No son diferencias pequeñas. El gasóleo de la Costa Oeste está unos 80 centavos por encima de la última cifra nacional, y la gasolina unos 60 centavos más cara. La capacidad de refino limitada, unas mezclas medioambientales más estrictas y una mayor dependencia de las importaciones influyen, y ninguno de esos factores estructurales va a desaparecer pronto. Las flotas que operan en California, Oregón o Washington, o que cubren rutas hacia Alaska y Hawái, deben planificar contando con una prima regional persistente y no tratarla como una anomalía pasajera.

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California y Texas: los dos extremos

Bajar al nivel de cada estado afina todavía más el panorama. La gasolina en Texas siguió de cerca la tendencia de la Costa del Golfo: una media de 2,37 USD en enero, un máximo de 3,96 USD (un 67 % más) y un último precio de 3,69 USD. Es de los precios por estado más asequibles del país ahora mismo, y refleja la posición de Texas en el centro de las infraestructuras de refino y oleoductos de Estados Unidos.

California está en el extremo opuesto. El gasóleo empezó allí enero en 4,66 USD, el punto de partida más alto de todas las regiones analizadas aquí, y tocó un máximo de 7,42 USD (un 59 % más) antes de asentarse en 6,87 USD. La gasolina pasó de 4,01 USD a un máximo de 5,97 USD (un 49 % más) y ahora está en 5,65 USD. Una flota que recorre las mismas millas en California que en Texas paga precios por galón radicalmente distintos, y solo esa diferencia puede cambiar la rentabilidad de una operación regional más de lo que jamás lo harían las mejoras de consumo o la optimización de rutas.

Qué está impulsando ahora la volatilidad

Las últimas semanas han mostrado lo rápido que puede cambiar el panorama. Los precios del petróleo retrocedieron mientras se mantenía la pausa en las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, lo que quitó parte de la prima geopolítica incorporada al crudo. Pero esa pausa es frágil, y los mercados lo saben. Un dólar más fuerte, sostenido por la elevada rentabilidad de los bonos del Tesoro y la tensión persistente en Oriente Medio, añade otra capa de presión sobre la dinámica de los precios del petróleo, porque un dólar fuerte tiende a pesar sobre un petróleo cotizado en dólares aunque el riesgo de suministro regional empuje en sentido contrario.

El queroseno de aviación ha sido un ejemplo especialmente claro de lo rápido que estos vaivenes pueden golpear presupuestos reales. Un repunte del precio del queroseno en julio obligó a aerolíneas estadounidenses a rebajar sus previsiones de resultados para el año, un recordatorio de que la volatilidad del coste del combustible no es solo un problema del transporte por carretera. Las flotas de gasóleo y gasolina tienen la misma exposición de fondo: costes de insumos que pueden moverse porcentajes de dos cifras en cuestión de semanas, en gran parte fuera del control operativo de nadie. Algunos analistas han señalado que una vuelta hacia un petróleo de 100 USD podría presionar también otras partes de la economía, incluidos los planes de inversión de sectores muy alejados del combustible. Para los operadores de flotas, la lección no es qué sector será el siguiente en recibir el golpe, sino que la volatilidad ligada al petróleo sigue encontrando nuevas formas de desbaratar presupuestos construidos con supuestos más tranquilos.

Pasos prácticos para los operadores de flotas

Con este telón de fondo, conviene hacer unos cuantos ajustes prácticos, opere tu flota en el PADD que opere.

Primero, presupuesta por región, no por media nacional. Si tus rutas abarcan varios PADD, pondera tus supuestos de coste en consecuencia en lugar de aplicar una sola cifra plana a todas tus terminales.

Segundo, revisa las estructuras de recargo por combustible con tus clientes o cargadores. Si tus contratos se calcularon con los supuestos de enero, probablemente están desfasados por los movimientos descritos arriba.

Tercero, deja un colchón más amplio específicamente para las operaciones en la Costa Oeste y en California. Los datos muestran que esas regiones son siempre más caras y reaccionan con más brusquedad a los vaivenes mundiales del petróleo, así que un margen más estrecho allí conlleva más riesgo que el mismo margen en la Costa del Golfo o en Texas.

Asegurar la certeza

Este es exactamente el tipo de entorno para el que se crearon los acuerdos de suministro de combustible a precio fijo. FuelAnchor permite a los operadores de flotas fijar un precio máximo por galón, de modo que si el gasóleo o la gasolina vuelven a dispararse como a principios de este año, tu partida de combustible no se dispara con ellos. No es una posición de inversión ni un mecanismo de pago: es un simple acuerdo de suministro que pone un techo a lo que pagarás, haga lo que haga el petróleo después.

Un siguiente paso concreto

Saca los datos de tu gasto en combustible de los últimos seis meses y ordénalos por PADD o por estado en lugar de por mes. Si tienes rutas por California o por la Costa Oeste en general sin un colchón de costes más amplio, es lo primero que debes corregir antes del próximo vaivén de precios.

Este artículo traduce una guía escrita para el mercado estadounidense; los precios se expresan en dólares por galón. El método vale igual para una flota en España: seguir los precios región por región y razonar en diferencias y oscilaciones en lugar de en una media nacional.

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