Todo responsable de compras de flota acaba llegando a la misma pregunta: gasóleo o gasolina. La respuesta era más sencilla cuando las diferencias de precio del combustible eran mayores y los ciclos de uso más previsibles. Ahora, con los mercados del petróleo moviéndose bajo presión geopolítica y la producción de las refinerías estrechándose en algunas regiones, las viejas reglas prácticas merecen una segunda mirada. Esta guía repasa los factores que de verdad importan en una decisión de compra, no solo el precio del surtidor.
Por qué esta decisión es más difícil que antes
El gasóleo y la gasolina solían ocupar posiciones relativas bastante estables. Los vehículos de gasóleo costaban más al comprarlos, pero lo recuperaban con su eficiencia y la longevidad del motor. Los de gasolina costaban menos de compra y de mantenimiento, pero gastaban más combustible en recorridos largos. Esas hipótesis siguen valiendo a grandes rasgos, pero las diferencias se han estrechado y el panorama de la oferta se ha complicado.
Mira lo que está pasando en el mundo. La capacidad de refino y de exportación de Rusia sigue encajando daños por las sanciones y los ataques a sus infraestructuras, y los analistas dudan cada vez más de cuánta perturbación más puede aguantar ese sistema antes de que la producción caiga más. Mientras tanto, el giro político en el Reino Unido ha reabierto el debate sobre la extracción en el mar del Norte, lo que afecta a las cadenas europeas de suministro de gasóleo, con efectos sobre los precios mundiales. Nada de esto garantiza un pico en tu terminal local, pero significa que la oferta de gasóleo tiene más piezas móviles que hace cinco años. La gasolina tampoco es inmune, porque la capacidad de refino se comparte entre ambos combustibles, pero el mercado del gasóleo tiende a notar primero los choques geopolíticos porque gran parte de él está ligado a la demanda industrial y al transporte marítimo en todo el mundo.
La lección para los compradores de flota no es entrar en pánico con ninguno de los dos combustibles. Es dejar de dar por hecho que la relación histórica de precios entre gasóleo y gasolina se mantendrá estable durante toda la vida de tu próxima compra de vehículos.
Empezar por el ciclo de uso, no por el precio de etiqueta
Antes de comparar costes de combustible, describe cómo se usan de verdad tus vehículos. Es el factor que más debería pesar en la decisión, y se salta más a menudo de lo que debería.
Los motores de gasóleo tienen sentido cuando los vehículos trabajan muchas horas, llevan cargas pesadas o pasan la mayor parte de su vida en autopista. La ventaja de par y la eficiencia del motor se acumulan con el kilometraje alto, y esa acumulación es la que permite al gasóleo recuperar su mayor precio de compra. Una empresa de transporte regional que hace más de 100.000 millas al año con un solo vehículo es un caso de manual para el gasóleo.
La gasolina aguanta mejor en el trabajo con muchas paradas: rutas de reparto locales, vehículos de servicio que pasan mucho tiempo al ralentí o flotas cuyos vehículos están parados entre turnos. Los motores de gasóleo perdonan menos los trayectos cortos y el ralentí. La carbonilla, los problemas del filtro de partículas y el desgaste en los arranques en frío empeoran cuando un motor de gasóleo nunca llega a su temperatura normal de funcionamiento. Si tus rutas son cortas y tus vehículos pasan mucho tiempo al ralentí en los muelles de carga, la gasolina suele ganar incluso antes de mirar los precios del combustible.
Ciclos de uso mixtos
Muchas flotas no encajan limpiamente en ninguna de las dos categorías. La flota de un contratista puede arrastrar remolques pesados el martes y hacer recados ligeros el viernes. En esos casos, mira el uso dominante a lo largo de un año completo, no la semana de más trabajo. Comprar para la excepción en lugar de para la regla es uno de los errores más comunes y caros en la compra de flotas.
El coste total de propiedad, no solo el coste del combustible
El combustible es solo una partida. La comparación completa debe incluir:
- El sobreprecio de compra de las motorizaciones de gasóleo, que suele ser de varios miles de dólares por vehículo
- Los intervalos de mantenimiento y el coste de las piezas, ya que los sistemas de gasóleo (inyectores, filtros de partículas, componentes de emisiones) suelen ser más caros de mantener
- La vida útil esperada del vehículo, ya que los motores de gasóleo suelen durar más que sus equivalentes de gasolina con uso intensivo
- El valor de reventa, que históricamente ha favorecido al gasóleo en usos pesados pero que puede variar según las normas regionales de emisiones y la demanda de camiones usados
Los costes de mantenimiento merecen especial atención ahora mismo. Los sistemas de emisiones de los motores de gasóleo modernos son más complejos que hace una década, y la disponibilidad de piezas ha sido desigual en algunas regiones. Los motores de gasolina son mecánicamente más sencillos y en general más baratos de mantener en marcha, lo que pesa más en las flotas sin taller propio ni una buena relación con un especialista en gasóleo.
El valor de reventa merece su propia conversación. Los camiones de gasóleo han mantenido tradicionalmente mejor su valor en el mercado de segunda mano, sobre todo en agricultura, construcción y transporte de larga distancia, donde los compradores buscan activamente motores de gasóleo. Pero esa prima no está garantizada. A medida que más regiones endurecen sus requisitos de emisiones y las flotas urbanas pasan a combustibles alternativos para el reparto local, la fortaleza del gasóleo en la reventa podría debilitarse en ciertas clases de vehículos en los próximos años. No des por hecho que las cuentas de reventa de hace diez años siguen valiendo sin comprobar los datos actuales del mercado de ocasión para tu tipo de vehículo y tu región.
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Comportamiento del precio del combustible y estabilidad del presupuesto
Los precios del gasóleo y de la gasolina no se mueven al mismo paso, ni se mueven por las mismas razones. La demanda de gasóleo está muy ligada al transporte de mercancías, la construcción y la agricultura, lo que la hace sensible a los ciclos industriales y a la actividad marítima mundial. La demanda de gasolina sigue más de cerca los hábitos de conducción de los consumidores, lo que la hace algo más estacional pero a veces menos expuesta a sobresaltos industriales repentinos.
Esto importa para el presupuesto, porque una flota que funciona sobre todo con gasóleo está expuesta a un perfil de riesgo distinto al de una de gasolina. Si tu actividad depende mucho del gasóleo y la oferta mundial se aprieta, ya sea por problemas en las refinerías, cambios en la política de exportación o un conflicto geopolítico que afecte a un gran productor, podrías ver vaivenes de precio más difíciles de prever que los de una flota de gasolina. Eso no significa que el gasóleo sea la opción equivocada. Significa que la partida de combustible de tu plan anual necesita un margen de error más amplio si el gasóleo es tu combustible principal.
Aquí es donde asegurar un precio máximo por galón cambia la conversación de planificación. Un acuerdo de suministro de combustible a precio fijo con un servicio como FuelAnchor no te exige adivinar en qué dirección irán los precios del gasóleo o de la gasolina. Fija un techo de precio para que tu presupuesto de combustible siga siendo previsible pase lo que pase en las cadenas de suministro mundiales, lo que importa más a las flotas con mucho gasóleo, dada la exposición de ese mercado a las perturbaciones internacionales ahora mismo.
La presión de los combustibles alternativos crece, despacio
Es tentador tratar esto como una decisión pura entre gasóleo y gasolina, pero los márgenes del mercado del combustible también se mueven. El diésel renovable y las mezclas de biocombustibles ganan terreno en algunas regiones, en parte gracias a fuentes de suministro poco habituales. México, por ejemplo, está estudiando producir biocombustible a partir del sargazo que no para de llegar a sus costas, convirtiendo una molestia ambiental en un experimento con una nueva fuente de producción. Estos proyectos son pequeños hoy, pero indican que la oferta de combustible para motores diésel en concreto se está diversificando, no reduciendo.
Los vehículos eléctricos también forman parte de la conversación, aunque los plazos de adopción para flotas medianas y pesadas siguen siendo más largos de lo que querrían la mayoría de los responsables de compras. Incluso sectores que antes se consideraban casi inmunes a los cambios, como la aviación comercial, empiezan a ver alternativas eléctricas compitiendo en ciertas rutas cortas, lo que sugiere que ningún mercado de combustible debería considerarse para siempre a salvo del cambio. Aun así, para la mayoría de los compradores de flota de hoy, la decisión entre gasóleo y gasolina es la que determina el presupuesto del año que viene, no una hipotética transición eléctrica dentro de cinco o diez años.
Una lista de comprobación práctica antes de comprar
Antes de dar el visto bueno a tu próximo pedido de vehículos, repasa estas preguntas:
- ¿Qué porcentaje de las rutas es conducción sostenida por autopista y cuál es trabajo con muchas paradas o mucho ralentí?
- ¿Cuál es el kilometraje anual realista por vehículo, y supera el umbral en el que la eficiencia del gasóleo amortiza el sobreprecio de compra?
- ¿Tu equipo de mantenimiento tiene experiencia con gasóleo, o pagarías un extra por el servicio externo?
- ¿Qué dicen los datos de reventa de esta clase concreta de vehículo en tu región en los últimos dos o tres años?
- ¿Hasta qué punto está expuesto tu presupuesto si los precios del gasóleo o de la gasolina se mueven con fuerza en cualquier dirección en los próximos 12 a 24 meses?
Esa última pregunta es la que la mayoría de las flotas infravaloran. El precio de compra y los costes de mantenimiento son visibles y fáciles de comparar. La exposición al precio del combustible es la variable que decide en silencio si el presupuesto de este año aguanta o se dispara por encima de lo previsto.
Siguiente paso
Saca los datos de kilometraje y de ciclo de uso de tu flota de los últimos 12 meses antes de tomar la próxima decisión de compra. Ese único conjunto de datos te dirá más sobre si te conviene el gasóleo o la gasolina que cualquier media nacional o referencia del sector.
Este artículo traduce una guía escrita para el mercado estadounidense; las distancias se expresan en millas y los precios en dólares. El método vale igual para una flota en España.
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